Me he cuidado de no comentar sobre temas de coyuntura argentina, en los últimos días. Pero después de una semana y un poco más, y observar los movimientos de la oposición, llegué a una conclusión personal. Los intentos de la oposición por dejar sin efecto los DNU´s del ejecutivo tienen a esta altura, indudablemente, un propósito político electoral y no más.

Veamos. Si no se pagan los vencimientos con parte de las reservas del BCRA, habrá que disponer de recursos fiscales para ello. Eso implicaría inmediatamente tener que reasignar partidas presupuestarias. Para la reasignación de éstas partidas el jefe de gabinete tendrá que poner su firma, a lo cual llegado el momento la oposición criticará sin indulgencia.
La reasignación además supondrá reducir el gasto, lo que comúnmente denominamos con el nombre de "ajuste", a lo que muchos economistas son particularmente amantes. Eso tendrá dos efectos inmediatos. El primero es el costo que supondría reducir el gasto en algunas áreas en las que el gobierno destina recursos por su política social y su política económica expansiva. El segundo es el costo político que deberá incurrir con los actores que, mal o bien, están vinculados a la política social y económica. Estos pueden ser los sectores que hoy tienen ayuda social del gobierno; la misma clase media que hoy apoya a la oposición pero sobre la que un ajuste repercutirá negativamente en su economía diaria; o bien los empresarios que reciben subsidios, como no. El costo político se traduciría en abandono de la coalición, pérdida de respaldo y apoyo al gobierno y, finalmente, reducción del caudal electoral.
Estos dos efectos, y sus consecuencias, tienen un impacto electoral inmediato: la derrota electoral del gobierno. Y no cabe duda que de llevar adelante un ajuste, todo eso costo lo pagará el gobierno por más que la oposición se lo haya servido.
Así, la disponibilidad de parte de las reservas del BCRA evita los efectos en cadena anteriores. Es racional, sin duda, que una oposición que quiere ganar la próxima elección trate de infringirle costos al gobierno. Pero es razonable, también, que el gobierno intente eludir el costo social y político que la oposición quiere transferirle. Por otra parte, hay reservas suficientes para utilizarlas y reestablecer la confianza que los mercados tienen en la capacidad de pago del gobierno argentino, como por otra parte lo reconocío hasta
Hillary Clinton. Recurrir al ajuste no lo haría. Todos sabemos que pagar deuda con costo social, conduce inevitablemente a situaciones de crisis (que ya hemos vivido) que a mediano plazo erosionan la capacidad de pago de todos modos.
Así que no me queda duda alguna, que la oposición está en este juego. Es entendible políticamente, superlógico (como dicen los redondos). Pero también es lógico y además razonable, que el gobierno pretenda pagar con reservas y no con ajuste. Al respecto (¿cómo hacer frente a los vencimientos?) hay un silencio sepulcral por parte de la "alianza opositora".
Por lo menos así lo veo yo!