Venía en el avión de regreso a Buenos Aires. Aburrido de ver películas, mal dormido y sin poder pegar un ojo por la incomodidad, esperando que las horas pasen. Tampoco lograba concentrarme en alguno de los libros que siempre insisto, y rara vez lo logro, llevar para leer en los viajes. Opté por los artículos cortos de las revistas de abordo. Me encontré con una entrevista a Alejandro Dolina, en Cielos Argentinos --la revista de Aerolineas Argentinas. Como siempre, me quedé pivoteando un largo rato. Les paso un extracto de la entrevista
Dolina: El amor...Sí, en el fenómeno casi físico que se produce con el enamoramiento. Y eso termina, y después hay otro, lo que no invalida la posibilidad de tener relaciones fuertes y perennes, pero no deben estar basadas en la suposición de que un enamoramiento es eterno. Si uno empieza por aplicar a las cosas efímeras las reglas de lo eterno, lo que sale es algo tan extraño como el matrimonio.
Entrevistador: ¿No tiene sentido casarse, formar una pareja?
Dolina: Si, los hijos son un sentido. Tiene sentido si uno no se hace la ilusión de que le va a durar el enamoramiento todo el tiempo, y si alcanza a resolver un hecho que sucede: que uno se enamora de distintas personas. Ese es un hecho que el matrimonio burgués occidental no ha sabido como resolver. La única forma de salida es la hipocresía. "Me emperro y me caso, incluso me prohibo y no salgo con ninguna otra mujer que no sea ésta, y me quedo con ella durante sesenta años de mi vida". O, si no, lo oculto y la engaño. Pero ninguna de esas dos cosas es verdadera. ¡El enamoramiento de otras personas sucede!, no lo inventé yo porque soy un novelista perverso... La naturaleza contradice esa creación jurídica o social.
Gracias por transcribir esta porción de la entrevista. También la lei hace unos días y hoy, buscando la encontre en tu blog
ResponderEliminarDe nada... de nada... es muy buena!
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